Estas son ellas. Mis mejores confesores y consejeras. Las que siempre tienen tiempo para mí. Puede que no sean solo una cara bonita o buenas estudiantes; y es que ellas tienen algo mucho más preciado. Son aquellas que me hacen levantarme con una sonrisa al ver ese: "Buenos días mis rabiosas", las que podrían coleccionar cada una de mis lágrimas y hacer desaparecer mi inseguridad con algo menos que un chasquido de dedos (aunque no sepan hacerlo con una de las dos manos). Comparten mis fiestas, mis gritos y mi carácter. Lo comparten todo (y esto es quedarme corta). Siento decir que habrá personas que nunca conocerán amigas así; pero tengo que aconsejaros algo: si alguna vez encontráis a alguien que os haga sentiros bien a cada minuto y esté a vuestro lado sin pensar en "el que dirán" no la dejéis escapar. Carmen Muñoz y Miriam Miguel, tomé la dirección correcta a tiempo.
¡Os quiero mucho!
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